/OAB Durand
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¿Cómo afecta la fuerza de voluntad?

 

 

✔La respuesta es bien obvia: nuestra #alimentación se desequilibra. ¿Esto qué quiere decir? Que empezamos a atracarnos de esas cosas que antes nos prohibíamos (muchos a esto le llaman “pecar”), o bien dejamos súbitamente toda #actividad deportiva y por supuesto nos sentimos terriblemente culpables, y nuestra ansiedad y compulsión por los #alimentos se dispara.
✔En este punto, si aún nos queda “ fuerza de voluntad ” (es decir, capacidad de autocontrol) podemos volver a seguir con la dieta; y si no, la abandonamos y comenzamos un proceso en el que por hartazgo dejamos de cuidar nuestra alimentación, y poco a poco vamos recuperando peso hasta llegar a pesar más de lo que antes de la dieta pesábamos.

¿Cómo conducir la fuerza de voluntad?

✔Por todo ello, sería muy útil que tuviéramos presente varios puntos. En primer lugar, que un proceso de adelgazamiento no se ha de basar únicamente en una bajada de peso, si no, en unos hábitos saludables y en los que nos sintamos cómodos y podamos mantener a lo largo de nuestra vida. De nada nos sirve, hacer un gran esfuerzo, perder mucho peso, si luego vamos a abandonar esos hábitos. Hemos también de dejar de tener el peso como única referencia y hemos de basar nuestros progresos en nuestro cambio de hábitos principalmente, teniendo el cambio de volumen como referencia y el peso como valor secundario.

✔Por último, tenemos que saber que para bajar de #peso, lo más indicado es tener una alimentación saludable, no estricta, sin #exceso de prohibiciones, moviéndonos lo máximo posible (y a ser posible disfrutando de ello). Cualquier exigencia desmedida (ej. He de perder 3 kg cada x tiempo) puede ser contraproducente, llevándonos a controlar en exceso y a medio plazo, a #cansarnos y “abandonar”.

LOS ESPERAMOS EN ESPACIO EXPERIENCIA ALIMENTARIA